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Hay una llamada que nadie quiere recibir. La del banco. «Hemos visto tus cuentas. Tenemos que hablar.» Y tú, sin respuesta, porque te enteras con ellos.
Ahora, otro lunes. Nueve de la mañana. Comité de tesorería. Abres Fibady. Caja y crédito disponible, en una sola vista. Y un aviso: con este plan, en abril, la deuda neta sobre EBITDA pasa de tres veces. Faltan cinco meses. Todavía hay tiempo.
Miras el plan: una inversión con deuda, en marzo. La pasas a noviembre. Y el aviso se apaga. Esa semana, llamas tú al banco. Con el plan en la mano. Fibady. Las malas noticias, cuando aún se pueden arreglar.
Un covenant bancario se incumple meses antes de que el banco llame: el día en que el plan de la empresa hace que la deuda neta sobre EBITDA pase del límite. Con Fibady ves la caja y el crédito disponible de todas tus sociedades en una sola vista y, sobre el plan financiero, un aviso del primer mes en que el ratio se pasa. Así tienes tiempo de mover el plan y llamar tú al banco, con el plan en la mano.
El problema: te enteras con el banco
La escena es conocida. El banco revisa las cuentas trimestrales, ve que la deuda neta ha crecido más que el EBITDA y llama: «Tenemos que hablar». Y en tesorería nadie lo había visto venir, porque la previsión de caja vive en un Excel, la deuda en otro y el EBITDA previsto en el presupuesto, cada uno con su versión.
Cuando el banco lo detecta ya no hay margen: la inversión está hecha, el préstamo firmado y el trimestre cerrado. Solo queda negociar desde atrás.
Por qué no se ve venir
El ratio de deuda neta sobre EBITDA cruza tres fuentes que casi nunca están juntas:
- La caja y la deuda, que están en los bancos y en las pólizas de crédito.
- El EBITDA, que sale de la contabilidad y del presupuesto.
- El plan: inversiones, nuevos préstamos, vencimientos, estacionalidad del circulante.
Si cada pieza está en un archivo distinto, nadie calcula el ratio futuro hasta que es pasado.
Cómo se resuelve con Fibady
- Caja y crédito disponible, en una vista. Cada cuenta bancaria con su saldo, cada línea de crédito con lo dispuesto y lo disponible, por sociedad y del grupo.
- Un plan financiero completo. P&L, balance y caja proyectados juntos, de forma que la deuda que sale del plan y el EBITDA previsto son coherentes entre sí.
- Un aviso con fecha. Con este plan, en abril, la deuda neta sobre EBITDA pasa de tres veces. Faltan cinco meses: todavía hay tiempo.
- Mover el plan y ver el efecto. Una inversión financiada con deuda en marzo pasa a noviembre y el aviso se apaga. El plan que convence se bloquea como referencia.
Qué cambia
El comité de tesorería deja de mirar el pasado y empieza a mirar los próximos meses. Y la conversación con el banco cambia de lado: no te llaman para darte una mala noticia, llamas tú para contarles el plan.